1. Diseño arquitectónico
Define la distribución, áreas, circulaciones, fachadas, niveles, relación con el lote y criterios espaciales. Debe responder a las necesidades del cliente y a las condiciones urbanísticas aplicables.
2. Estudio de suelos y topografía
La topografía aporta geometría y niveles reales del terreno. El estudio de suelos aporta condiciones geotécnicas para la cimentación y otros elementos. Ambos alimentan decisiones de implantación, excavación, estructura y manejo de aguas.
3. Diseño estructural
Convierte la arquitectura en un sistema resistente: cimentaciones, columnas, muros, vigas, losas y otros elementos. Debe coordinarse con la arquitectura para evitar cambios tardíos y con las instalaciones para reducir perforaciones o interferencias no previstas.
4. Diseños hidrosanitarios y de drenaje
Ubican redes de abastecimiento, desagües, ventilaciones, aguas lluvias, equipos y puntos de conexión. Una coordinación temprana evita pendientes imposibles, cruces con estructura y reprocesos en obra.
5. Diseño eléctrico y sistemas complementarios
Define cargas, tableros, circuitos, iluminación, tomas y rutas. Según el proyecto pueden requerirse además telecomunicaciones, seguridad, automatización, gas, sistemas especiales u otros diseños.
6. Coordinación antes de construir
El valor de los diseños aumenta cuando se revisan en conjunto. Antes de obra conviene verificar niveles, pasos, cuartos técnicos, cielos, ductos, equipos, dimensiones y puntos críticos. Resolver una interferencia en planos suele ser más económico que resolverla después de construir.
La lista exacta de diseños depende del proyecto, su ubicación, uso y requisitos aplicables. La coordinación interdisciplinaria debe definirse antes de iniciar obra.