1. Diseño y permisos también consumen tiempo
Antes de la obra pueden requerirse levantamientos, estudios, desarrollo de diseños, coordinación, presupuestos, ajustes y trámites. Ignorar esta etapa produce cronogramas que parecen cortos pero no representan el proceso completo.
2. Preconstrucción y compras críticas
Contratación, definición de proveedores y pedidos de elementos con fabricación especial deben programarse antes de necesitarlos. Ventanería, carpintería, equipos o acabados importados pueden tener tiempos que afecten el camino crítico.
3. Obra preliminar, cimentación y estructura
Movimientos de tierra, cimentaciones y estructura dependen de terreno, clima, accesos y sistema constructivo. En esta etapa los cambios de diseño son especialmente costosos porque afectan actividades ya ejecutadas o próximas a ejecutarse.
4. Instalaciones y cerramientos
Redes eléctricas, hidrosanitarias y otros sistemas deben avanzar coordinadamente con muros, cubiertas, fachadas y cielos. Las interferencias no resueltas suelen aparecer aquí y pueden alterar la secuencia de la obra.
5. Acabados y puesta a punto
Los acabados concentran gran cantidad de actividades simultáneas y requieren control de calidad. La vivienda puede verse “casi terminada” durante varias semanas mientras se completan detalles, pruebas, correcciones, limpieza y entrega.
6. Un cronograma útil debe actualizarse
La programación no es un documento para archivar. Debe compararse con el avance real, identificar desviaciones, definir acciones y ajustar compras y recursos. La gestión continua es más útil que una fecha final sin seguimiento.
Un plazo responsable se construye con alcance definido, secuencia, rendimientos, compras y contingencias; no con una regla fija de meses por metro cuadrado.