1. Diseños incompletos o descoordinados
Iniciar obra mientras aún se resuelven dimensiones, niveles, estructura o instalaciones aumenta la probabilidad de cambios y demoliciones. La coordinación previa reduce decisiones costosas en campo.
2. Alcance mal definido
Cuando no está claro qué incluye el contrato, aparecen discusiones sobre adicionales, suministros y responsabilidades. Un alcance medible y con exclusiones expresas mejora el control.
3. Cantidades poco confiables
Errores en metrados o presupuestos generan faltantes y compras no previstas. Las cantidades deben corresponder a planos actualizados y revisarse cuando el diseño cambie.
4. Cambios del cliente durante la ejecución
Modificar acabados, distribución o especificaciones puede afectar materiales ya comprados y trabajos ejecutados. Cada cambio debería evaluar costo y plazo antes de aprobarse.
5. Compras urgentes
La falta de programación reduce capacidad de comparar proveedores, negociar y verificar especificaciones. Comprar bajo presión suele aumentar precio y riesgo de error.
6. Reprocesos por calidad o coordinación
Demoler y rehacer consume materiales, mano de obra y tiempo. Controles previos a fundidas, cierres de muros y terminaciones ayudan a prevenir reprocesos.
7. Baja productividad
Cuadrillas descoordinadas, falta de frente de trabajo, equipos insuficientes o esperas por materiales generan costos indirectos. La programación debe relacionarse con recursos reales.
8. Falta de control de adicionales
Los adicionales pequeños pueden acumularse rápidamente. Cada uno debe tener descripción, justificación, cantidad, valor y aprobación antes de ejecutarse cuando sea posible.
9. Logística subestimada
Accesos difíciles, acarreos, almacenamiento limitado o restricciones horarias pueden afectar rendimientos. Estas condiciones deben entrar al presupuesto desde el inicio.
10. No reservar contingencia
Todo proyecto tiene incertidumbre. Una contingencia razonada permite absorber eventos no previstos sin confundirlos con errores de presupuesto o cambios de alcance.
El control de costos funciona mejor cuando presupuesto, programación, compras y decisiones de cambio utilizan la misma información y se actualizan de manera periódica.